Una joya del XIX en ruinas

La casona de la Hacienda El Robado del Parque Taoro, ejemplar único de la arquitectura victoriana del siglo XIX, fue devastada ayer por un incendio cuyas causas se investigan. No se registraron daños personales, pero sí materiales.

9/ago/08 - R. BARRETO, Pto. de la Cruz

La casona de la Hacienda El Robado del Parque Taoro del Puerto de la Cruz, uno de los ejemplares únicos de la arquitectura victoriano del siglo XIX, fue devastada ayer por un incendio, cuyas causas se investigan actualmente, sin que se registraran daños personales, pero sí cuantiosas pérdidas materiales. El siniestro se produjo sobre las seis de la mañana, según indicó el propietario del edificio, Manuel Páez Quintero, que se trasladó al lugar nada más ser avisado. Los bomberos del Consorcio contra Incendios de Tenerife con destacamento en el Valle de La Orotava se desplazaron por iniciativa propia al observar la humareda.

Las dimensiones de las llamas y la envergadura de la catástrofe requirieron refuerzos del parque de La Laguna.

El fuego fue controlado sobre el mediodía y se emplearon diversos camiones motobomba que se fueron turnando a medida que discurría la mañana.

El edificio fue construido entre 1892 y 1894 por el coronel británico Owen Peel Wethered y declarado Bien de Interés Cultural, conforme detalló el propietario actual, y en consecuencia rigen restricciones sobre cualquier acción que se vaya a realizar. Es decir, era una casona intocable, no se podía hacer nada.

Manuel Páez indicó que lleva esperando tres años desde que presentó en el ayuntamiento del Puerto de la Cruz el proyecto de rehabilitación, sin que hasta la fecha se haya dado una respuesta sobre el particular.

Los daños ocasionados por el incendio obligarán a una práctica reconstrucción del edificio, del que sólo queda la estructura, bastante afectada, por cierto.

El actual propietario cifra el importe de la restauración de esta casona victoriana en dos millones de euros como mínimo. Al mismo tiempo, mostró su desconcierto por lo sucedido y valoró la diligencia de los bomberos y de las policías Local y Nacional.

El alcalde accidental del Puerto de la Cruz, Jonay Rodríguez, se desplazó al lugar del siniestro para interesarse por las labores de extinción del incendio y ver el alcance de la catástrofe.

El Gobierno de Canarias declaró Bien de Interés Cultural la Hacienda El Robado en 1996, y en junio de este año extendió tal condición a las viviendas aledañas y caballerizas.

El secretario de la Fundación Wolfgang Köhler, Melchor Hernández, indicó a EL DÍA que en 1989, el Ayuntamiento del Puerto de la Cruz dio licencia de obras a los propietarios de la casona y jardines para la construcción de un hotel-apartamento de 200 unidades divididas en siete bloques de edificación y rehabilitación de la casona de El Robado. Paradójicamente, esta obra nunca se realizó. En 1961, la compañía Ciudad Jardín de San Fernando S.A. vendió la propiedad, denominada también Quinta de San Fernando, a Internationaler Immobiliem und Verwalstungs Trust Reg. Desde esta fecha, la casona y sus jardines fueron totalmente abandonados.

Añadió que "en 1988 los propietarios se comprometieron entonces a realizar un inventario exacto en el jardín, a conservarlo y a reponer las plantas que se habían marchitado, cuestión que no cumplieron. Por otro lado, los servicios de jardines del momento del ayuntamiento realizaron dos recuentos de las especies vegetales del jardín en dos periodos diferentes. En 1981, se contabilizaron 39 especies entre plantas y árboles; en 1987, 21 especies".

La delimitación del ámbito de protección propuesto en su día por la Consejería de Educación y Cultura del Gobierno de Canarias, y luego reforzada por el Cabildo de Tenerife, se justificó por la necesidad de preservar un ejemplar insustituible de la arquitectura victoriana de finales del siglo XIX y paradigma singular de los comienzos del turismo en el Valle de La Orotava. El inmueble ha destacado por la originalidad de su tipología, sus dimensiones y la importancia que tuvieron sus jardines, hoy bastante deteriorados.

En la delimitación se incluyen las antiguas dependencias que formaron parte de la hacienda y obviadas en el perímetro declarado originalmente; entre ellas diferentes casas terreras destinadas a cochera, casa del guarda de la finca, caballerizas, establos, almacén agrícola y cuartos de aperos, muchas de ellas con un destino residencial o comercial en la actualidad, pero manteniendo las tipologías tradicionales de módulos adosados, con muros de mampostería, con vanos modificados pero que conservan en fachada los archetes de descarga originarios, cubiertas tradicionales de teja árabe, de dos y cuatro faldones, y una buhardilla, posiblemente destinada a dependencia de las caballerizas, a modo de henar, en desuso y en espera de rehabilitación.

Ejemplar insustituible

El conjunto formado por La Casona y Jardines de San Fernando, originalmente El Robado, situado en el Valle de La Orotava, constituye un ejemplar insustituible de la arquitectura inglesa a finales del siglo XIX y, consecuentemente, representativa de la implantación cultural británica en el municipio norteño del Puerto de la Cruz. Sin embargo, el saneamiento, fontanería y las instalaciones de la edificación corresponden a un período excepcional de la tecnología británica en fase de expansión.

La casa original fue construida enteramente con piedra de cantera local, en dos plantas y varios accesos (principal y servidumbre), siendo su distribución a la manera tradicional de las casas de campo inglesas (hall, salón principal, de lectura, biblioteca, cocinas, habitaciones del servicio, comedor, escalera de servicio y principal, dormitorios, baños, aseos, etc.). Su techo se recubrió con láminas de pizarra importadas de Gran Bretaña, que posteriormente fueron sustituidas por teja curva.

El inmueble se levanta en una finca de 100.000 metros cuadrados.

A pesar de su mal estado, el porche lígneo que circunda gran parte de la edificación, seccionado mediante arcos rebajados, que se traduce en altura en una balconada descubierta, que sólo en algunos tramos se cubre con techumbre a tres aguas, coincidiendo con las habitaciones principales, era de una factura soberbia.

La obra de fábrica llama la atención por sus detalles, como la obra de encofrado entre las juntas de piedra, realmente artística; o por el hogar (chimenea) de las grandes habitaciones, recubierto en mármol o madera, que denota el cuidado exquisito con que fue construida la casa.

En el mandato del alcalde del Puerto de la Cruz, el recordado Francisco Afonso Carrillo, entre 1979 y 1983, el gobierno municipal inició conversaciones con los propietarios de la Hacienda El Robado para su adquisición y conversión en casa de la cultura. La distancia del casco urbano y las dificultades del acceso frustraron la operación, según señaló a este periódico el ex alcalde y ex delegado del Gobierno en Canarias Salvador García Llanos.

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